Si hay un momento bello en el año es en el que por fin desaparecen los colgajos navideños y los comerciantes corren raudos a etiquetar las prendas para una temporada de rebajas para acabar con la poca pasta que le ha quedado a los incautos tras las orgías consumistas de navidad. También corremos los que esperamos las tan cacareadas rebajas para adquirir a un precio menos exorbitante los artículos que necesitamos de verdad (salchichas, zapatitos, bragas y esas cosas). Este año las rebajas se han adelantado y han comenzado antes por culpa de esta cacareada crisis que crean los ricos y pagamos los pobres. Ah, como me acuerdo del viejo Boris Vian, amigo, el mundo del revés, como en "La espuma de los días".
Sea como fuere, y visto que gran parte de la población aún cree en gnomos, ratoncitos, hadas y en dios, les recuerdo una frase de mi hermano que reza (nunca mejor dicho):
DIOS APRIETA PERO NO EXISTE
Así que no preocuparse que no hay crisis que cien años dure.
El abajo firmante, a la sazón webmaster y mantenedor de este santo dominio, tiene ya desde hace años un profundo y cerval odio a la navidad. En realidad al virus consumista que nos invade esos días, al mercantilismo y estulticia, a las aglomeraciones, a las prisas, agobios, horarios, ruidos, villancicos y demás mala baba que irradia nuestra decadente e intelectualmente andrajosa sociedad cristiano-putrefacta.
Es por eso, para dar rienda suelta a toda la mala leche que se me acumula enestasfechastanseñaladas que un servidor se ha hecho poseedor de otro dominio con el nombre de: ODIO LA NAVIDAD, o mejor dicho según las convenciones de este medio:
y en el que todo quisque que sienta semejantes aversiones (un 45% de la población, se dice) pueda ejercer el sacrosanto derecho a la pataleta.
¡A gozar, chicos!
Se me ha ocurrido sacarles tajada a estas cosas para que se me quite, como a todos, el odio mediante la sencilla inyección de dineros en mis exiguos bolsillos de consumidor normal con la inserción de los anuncios de la izquierda que cumplen dos funciones: sacarles la pasta a los que hacen las navidades tan odiosas y dármela a mí, que no me viene mal.
¡GASTAD, GASTAD, MALDITOS!
Vidal García Martín - Salamanca (España) - webmaster de este infame sitio